[Columna] Heroínas 2017: ¿entre sentimentales y poderosas?

4 Julio 2017

Antes respondan: ¿cuál es su heroína favorita?

De niña crecí mirando en la televisión a los Caballeros del Zodiaco, los Power Rangers y Dragon Ball Z. Para mí, los héroes eran hombres que peleaban físicamente contra los villanos y siempre tenían un objetivo o meta a alcanzar, desde las esferas del dragón para cumplir un deseo o salvar a su ciudad de cualquier monstruo que apareciera. Para mí los héroes eran hombres y eso lo entendí a muy corta edad.

¿Y las mujeres?, las mujeres eran las que se quejaban, las que dormían todo el tiempo, las enamoradas y las que buscaban un interés vanidoso en la lucha de los hombres.

Años después llegaron a la televisión mexicana series como las Sailor Moon, las Guerreras Mágicas. Todas las niñas queríamos ser estas heroínas de trajes de lindos colores y mascotas que hablaban aunque eran completamente tontas o enamoradizas, siempre con un hombre que llegaba al rescate.

¿Qué habría pasado si sus historias las hubieran contado sin estereotipos de género?, ¿Qué tal si hubiera crecido con más heroínas a las cuales seguir y admirar?

Mujeres en la pantalla chica y grande
Para una fiesta de disfraces dije que no había mujeres heroínas, lo que me obligó a usar un disfraz feminizado del Capitán América. La cuestión no es que no existan personajes femeninos; el problema es que existen pero son poco valoradas.

Viuda negra, Mística, Gatubela, Harley Quinn, Elektra, La mujer invisible, Jean grey, Super girl, Jessica Jones, Batgirl, Xena, princesa guerrera, Gamora, son algunas heroínas y villanas que han sido parte de la historia de la pantalla chica y grande. Personajes clásicos, memorables, divertidos o minimizados. ¿Quien no olvida la Mujer Maravilla interpretado por Linda Carter en los 70?

La imagen de la mujer en cualquiera de las pantallas es recurrente: ropa entallada, zapatos de tacón, muy bien peinada, leotardos, escotes. Gatúbela, Xena, Elektra, fueron algunas de estas heroínas que se veían bien, porque para ser mujer en la pantalla debemos vernos bien.

¿Cuántas de ellas luchaban en tacones altos? Ellas, en algún momento de sus personajes, fueron cosificadas como objetos que lucen como los espectadores quieren que luzcan: sexys.

Una sonrisa, cabello bien peinado y un par de tacones

Esta primavera llegó a las salas de cine una apuesta bastante ambiciosa, La Mujer Maravilla. Después de tener pequeñas apariciones en otras películas de la Liga de la Justicia –el Club de Toby de los superhéroes- fue la primer película de una heroína mujer dirigida por una mujer.

Nos enfrentamos a una película muy bien cuidada –no hubo escenas ni cuadros que mostraran solo una parte de su cuerpo- pero que sigue reflejando pequeños detalles de ese machismo cinematográfico para ganar audiencia.

Volvemos a una imagen recurrente: una mujer de belleza socialmente aceptada, y que como 9 de cada 10 mujeres, sufre de acoso callejero porque sin pedirlo ni buscarlo le recuerdan lo bella que es, su cara de ángel, un físico atractivo y aceptable, de tez blanca pero cabello negro que jamás se despeina.

Y aunque muchos hombres se molesten por lo que digo, Bruce Wayne es un acosador. Eso de enviarle la foto de su pasado y decirle sutilmente que espera que algún día le cuente, sí, eso se llama acoso.

Tiene momentos épicos para el feminismo. Mi favorito es cuando Diana –la Mujer Maravilla se hace llamar entre los “humanos” Diana Prince- le dice a Trevor que leyó los 12 tratados del Placer Corporal: el hombre es necesario para la procreación pero no para sentir placer, ¡nos está hablando de nuestros derechos sexuales!

Nos enfrentamos a una película muy bien cuidada pero que sigue reflejando pequeños detalles de ese machismo cinematográfico para ganar audiencia

Hay otros momentos que visibilizan las realidades de “ser mujer”:
-La mujer debe estar en continua superación de sí misma, porque la protagonista es una mujer rodeada de hombres que durante toda la película debe demostrar que ella debe ser la mejor de las mejores para ser tomada “en serio”, para que se valore su trabajo y su osadía. Diana tiene que pelear y sobresalir en cada pelea para que no la vean como débil y aun así la comparan siempre con el personaje de Trevor y no por lo que es ella misma.

- El rol de la doctora Poison es muy interesante. Nos muestra la búsqueda del reconocimiento que esperamos del mundo de los hombres para poder aspirar al poder.

- Y no podían hacer falta las alusiones a los roles de género cuando Trevor comenta en dos ocasiones sobre lo que se hace cuando no se está en guerra: las mujeres se casan y tienen hijos.

Sentimental y poderosa

Tal parece que si una heroína no tiene pareja es insensible. En una búsqueda de humanizar a las heroínas y mostrarlas como “reales” hay que demostrar que ellas tienen un enorme corazón.

Hasta ellas, con todo su poder, son frágiles a una dulce mirada. Nos vuelven a recordar que las mujeres somos seres sensibles, enamoradizos y el cine se ocupa ambas cosas.

Tenemos una diosa que salva a todo un pueblo con sus superpoderes, pero eso no basta. Lo que le ayuda a sacar toda la fuerza es acordarse de que el hombre que acaba de conocer no puede estar con ella.

La protagonista no se lanza a la batalla por amor a un hombre ni persiguiendo el amor de su amado, pero un beso, el intercambio de miradas complacientes, y un “te amo” apelan al sentimiento, que es lo “normal” para un mujer, aunque sea poderosa.

Hasta ellas, con todo su poder, son frágiles a una dulce mirada. Nos vuelven a recordar que las mujeres somos seres sensibles, enamoradizos y el cine se ocupa de ambas cosas

Este ejemplo es uno de los más recurrentes en las películas y series de super mujeres. Jessica Jones y sus desamores; Mística, Harly Quinn y sus historias de amor, violencia, sometimiento, solo por mencionar algunas.

Heroína blanca y desigualdades

La película nos muestra a una mujer de tez clara, una mujer empoderada, confiada de sí misma. Recurrimos a imágenes perfectas como modelos a seguir, en quienes confiar y decir “mira las mujeres estamos haciendo algo”. Seguimos un patrón: debemos ser más que todas. Debemos ser perfectas y cumplir un estándar: ser bellas, tener un físico espectacular, una sonrisa seductora y olvidar la diversidad que existe entre las mujeres.

¿Para transmitir discursos feministas estamos recurriendo a patrones patriarcalmente aceptados? Tendríamos que apostar por películas y series que no usen los “chistes machistas” para ser graciosas, ni vendan el cuerpo de la mujer para tener más audiencia, o ni estigmaticen el feminismo como un conjunto de “ideas de revoltosas”.

Esta heroína representa un símbolo de perfección, su único error es creer que los humanos son buenos, ¿ese es el símbolo que queremos ser? ¿ese es el tipo de mujer al que debemos aspirar en el 2017?

Tendríamos que apostar por películas y series que no usen los “chistes machistas” para ser graciosas, ni vendan el cuerpo de la mujer para tener más audiencia, ni estigmaticen al feminismo como “ideas de revoltosas”

Los problemas de ser heroína en el 2017

Ser mujer en el mundo del espectáculo es enfrentar a los medios y sus alusiones a la belleza. No hubo nota, columna o crítica a la película que no hiciera alusiones a la belleza de Gal Godat, la actriz protagonista. Su físico y nuevamente su belleza fueron centrales, como si se tratara de un mérito, más valorado que la interpretación del personaje.

Ser una heroína en el 2017 tampoco es fácil. El 21 de octubre de 2016 la Organización de las Naciones Unidas nombra a la Mujer Maravilla como Embajadora de las Mujeres y Niñas en el mundo, ese mismo día personal de la ONU protestó diciendo: "Mujeres de verdad merecen una Embajadora de verdad". En una declaración uno de los miembros del personal de la ONU dijo: "No creemos que un personaje ficticio de historietas que básicamente viste lo que parece un disfraz de conejita de Playboy sea realmente el mensaje correcto que necesitamos enviarle a las niñas, o incluso a los niños". En diciembre de ese mismo año, la ONU le retiró el nombramiento de Embajadora a la actriz Gal Gadot.

Una mujer no puede verse bien, ser sexy, pelear contra el mal y ser también una buena persona. Nos han enseñado que ser sexy está mal

Para mí, en sus declaraciones la actriz Gadot tiene razón. Seguimos encasillando los roles y las acciones de las mujeres. Una mujer no puede verse bien, ser sexy, pelear contra el mal y ser también una buena persona. Nos han enseñado que ser sexy está mal.

En el 2017 debemos apostar por mujeres diversas, que representen lo que queremos y que sean un ejemplo de empoderamiento para las niñas, las adolescentes y las propias mujeres. Personajes como la Mujer Maravilla deben ser bandera del disfrute de nuestros derechos, de lucirnos, ser sexys, guerreras, inteligentes, fuertes, sensibles, ser nosotras mismas.

Foto: La actriz Gal Gadot al recibir el nombramiento de Embajadora de la ONU para las Mujeres y niñas, Agencia EFE,

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