Análisis feminista de las políticas de internet

Cambiando nuestra visión de las TIC

Encuesta sobre activismo sexual, moralidad e internet

Horacio Sívori y Bruno Zilli
Horacio Sívori y Bruno Zilli on 13 Julio, 2013
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Horacio Sívori (PhD) y Bruno Zilli (PhD) son investigadores del Centro Latinoamericano en Sexualidad y Derechos Humanos, Universidad del Estado de Río de Janeiro. Horacio es un antropólogo argentino que actualmente reside en Brasil. Sus investigaciones, textos publicados y trabajo docente exploran la política del género y la sexualidad y el activismo por los derechos sexuales en América Latina. Bruno es un joven antropólogo de Río de Janeiro.
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¿Se ha convertido la internet en una herramienta indispensable para la militancia feminista y LGBTQI (1)? ¿Cuán hábiles son los/as activistas de los derechos sexuales para manejar los problemas legales y técnicos que trae aparejado el uso de la internet? ¿Cómo negocian las amenazas y las restricciones a su actividad en línea? Activistas de todo el mundo abordaron estas y otras cuestiones en una encuesta global en línea sobre el trabajo por los derechos sexuales e internet.

Encuesta sobre activismo sexual, moralidad e internet

“Tú sabes que cuando estás en línea no te puedes
preocupar por tu privacidad. Internet es comunicación sin paredes.” *

(*) Estas son respuestas anónimas
a las preguntas abiertas de la encuesta
sobre situaciones de peligro en internet.

No hay duda de que las y los jóvenes han hecho de internet un lugar privilegiado para el disfrute y la expresión sexual, pero no sin un costo. El aumento de la actividad en línea expone a los/as usuarios/as, en particular las mujeres y los disidentes sexuales, a amenazas y riesgos en forma sostenida, algunos de los cuales tienen que ver con su bienestar sexual. Por un lado, las iniciativas oficiales de regulación encaminadas a reducir esos riesgos, mientras que en términos generales se ven justificadas por la necesidad imperiosa de proteger a las personas vulnerables, terminan generando restricciones a los mismos contenidos y actividad en línea que de otra manera podrían mejorar una floreciente experiencia. Por otro lado, los individuos y colectivos han utilizado su creatividad para desarrollar sus propios medios de protección, autorregulación y empoderamiento.

El "proyecto EROTICS":http://www.apc.org/es/projects/erotics-un-proyecto-de-investigacion examina el impacto de los marcos normativos y mecanismos de control sobre las prácticas reales de vida, las experiencias y las preocupaciones de las y los usuarios de internet en el ejercicio de sus derechos sexuales (2). Para evaluar el alcance de este impacto sobre el activismo de los derechos sexuales, el equipo de EROTICS diseñó y aplicó una encuesta mundial sobre contenidos, prácticas y modos de interacción en línea que son censurados, limitados o amenazados.

La encuesta

Quienes irían a responder la encuesta fueron reclutados en línea entre las redes globales de activistas por los derechos sexuales y de género, académicos/as y formuladores/as de políticas, para capturar una instantánea de las tendencias actuales de las experiencias en línea y los usos de internet para la promoción de los derechos sexuales. Respondieron un cuestionario alojado en el sitio de APC durante dos meses a principios de 2013 (3), referido a su experiencia colectiva como integrantes de grupos, organizaciones y redes de género y de derechos sexuales.

La mayoría de los/as encuestados/as trabajan en temáticas feministas (53%), LGBTQI (53%), salud sexual y reproductiva o VIH/SIDA (44%) y derechos de los/as niños/as, adolescentes y jóvenes (25%). Muchos/as trabajan en dos o más temas. Aproximadamente dos tercios de la muestra tenían de 20 a 29 años de edad (33%) y de 30 a 39 años (37%); dos tercios fueron mujeres (62%) y un tercio varones (32%). El foco principal de esta muestra por conveniencia fue el sur global: casi la mitad de las respuestas procedieron de América Latina y el Caribe; un 23% de la muestra total corresponde a Brasil, seguido por México, Malasia, India e Indonesia.

Casi la totalidad de la muestra tenía conocimientos sobre el uso de internet: 80% lo utiliza sin ningún problema, mientras que el 18% sabe lo suficiente como para realizar las tareas cotidianas. La gran mayoría (77%) de las personas encuestadas tiene acceso a banda ancha en casa, mientras que el 45% lo hace en el trabajo o lugar de estudios. De ese modo, el 23% no tiene banda ancha y el 55% no utiliza internet en su casa o lugar de estudios. Esto es especialmente significativo ya que solo un pequeño porcentaje de los/as encuestados/as (10%) evaluó que podrían llevar adelante [su] trabajo de incidencia en temas de género y sexualidad sin internet. La mayoría de los/as encuestados/as manifestaron la internet es crucial para su trabajo en esos temas: el 44% cree que sería difícil, y el 46% dijo que sería imposible realizar su trabajo sin internet.

Prácticamente todos/as los/as encuestados/as atribuyen cierto grado de importancia a internet en su trabajo sobre los derechos sexuales (solo el 1% dijo que no era útil en modo alguno). La mayoría de los/as encuestados/as considera la internet útil para compartir información (87%) y buscar información (73%), mientras que casi la mitad de la muestra también encuentra que es útil para las acciones y el apoyo públicos (47%) - que coincide más o menos con el 49% que trabaja en la sensibilización pública o en campañas por derechos. Un significativo 37% de esta muestra de activistas e intelectuales del género y la sexualidad declaró que internet permite a los grupos funcionar en red en condiciones más seguras que si lo hicieran cara a cara, y el 26% opina que permite el diálogo entre personas con opiniones diversas.



Nota: Opción múltiple (máximo 3 categorías por caso). Encuestados/as N=365.

Amenazas y restricciones en línea

“No hay una experiencia ‘más difícil’.
Como no tengo pelos en la lengua y como mujer con
una plataforma, soy un blanco natural.”


Preguntamos a los/as encuestados/as acerca de amenazas o ataques concretos recibidos al usar internet para su trabajo sobre sexualidad. Tales situaciones (enumeradas en la tabla 1) se pueden clasificar como: interactivas (que implican un ataque deliberado o una respuesta violenta por parte de otro/a usuario/a, así como la habilidad o la capacidad de respuesta del/a usuario/a); reguladoras (que refieren a la interferencia oficial sobre la actividad en línea del/a usuario/a); y técnicas (que tienen que ver con amenazas tecnológicas que requieren habilidades especiales para solucionarlas).



“Ha habido mensajes abusivos, perra, puta,
desearía que te maten, ese tipo de mierda.
Pero no me intimidan. Me hacen mucha gracia :-)”

“‘Déjame mostrarte lo que un verdadero hombre
puede hacer’ es la amenaza más común.”


Alrededor de la mitad (51%) de los/as activistas, defensores/as, académicos/as y formuladotes/as de políticas por los derechos sexuales que completaron la encuesta en algún momento recibieron mensajes violentos, amenazas o comentarios [ofensivos] mientras trabajaban en línea. Otras experiencias se sitúan casi a la misma altura, mencionadas por un número significativo de encuestados/as: el temor a los virus y otros daños técnicos al software (46%) y la preocupación de que alguien pudiera acceder a información privada sin [su] conocimiento (45%).

“La cuenta de Facebook de otro activista LGBT fue hackeada
y se disparó una amenaza generalizada para todos sus contactos.”


Alrededor de un tercio de la muestra menciona intimidación (34%); bloqueo y filtrado (33%); o censura (29%). A mayor edad del/a encuestado/a, menos experiencia de censura: 18% entre los/as mayores de 40 años, 30% entre las personas de 30 a 39 años y 37% en los/as menores de 30.

“Como profesional del sexo, soy anónima.
Una persona con una visión diferente sobre el trabajo
sexual amenazó con ventilar mi condición. Buscó información sobre mí
y la publicó en una comunidad de Facebook de personas que compartían
sus ideas políticas. Escalofriante.”


En comparación con otras regiones, relativamente pocas personas encuestadas provenientes de Europa, América del Norte y Australia recibieron ataques directos o amenazas por sus actividades en línea (5%), o tuvieron que retirar contenido debido a una respuesta amenazante (7%). El promedio mundial de ambas experiencias fue del 15%. Asimismo, la proporción de encuestados/as de esas mismas regiones cuya cuenta de correo electrónico, de red social o sitio web fue “hackeado” también fue baja (9%), la mitad del promedio mundial de 18%.

En comparación con otras organizaciones, pocos encuestados/as pertenecientes a entidades académicas, políticas o de investigación sufrieron una violación (hackeo) o manipulación de su página web, correo electrónico o cuenta de red social (9%), de un promedio total de 18%.

El porcentaje de encuestados/as de África y Medio Oriente que alguna vez recibieron advertencias, fueron arrestados/as, procesados/as, condenados/as, detenidos/as o interrogados/as por autoridades gubernamentales a causa de [sus] actividades en línea (12%) fue el doble del promedio mundial total (6%).



Nota: Opción múltiple (todas las que correspondan). Encuestados/as N=365.

En respuesta a los ataques, amenazas y restricciones en línea, el 27% dejó de hacer lo que estaba haciendo o intentando hacer; también el 27% recibió asistencia técnica de otra persona; el 25% respondió al ataque, amenaza o limitación técnicamente por su propia cuenta, por ejemplo, usando servidores proxy, devolviendo el hackeo, etc.; el 25% hizo campaña o protestó contra la situación; y el 23% la denunció o utilizó estrategias legales. Cabe destacar que las alternativas en este caso no eran mutuamente excluyentes. Menos encuestados/as (9% de la muestra total), y aún menos de los/as de América Latina y el Caribe (3%) mencionaron haber trasladado su actividad a otro lugar en línea o fuera de mundo virtual.

“La gente de mi organización está
preocupada y toma medidas de seguridad cuando comparte información en línea.
Pero los comentarios o ataques directos son muy fáciles de eliminar
y bloquear. Evitamos la confrontación.”


Es más probable que los/as jóvenes usuarios/as de internet hayan hecho campaña en protesta contra las amenazas en línea, ataques y regulaciones: 34% entre los/as menores de 30 años; 24% en la franja de 30 a 39 años; 17% entre los/as mayores de 40 años. Más encuestados/as de África y Medio Oriente, así como de Asia (35% y 36% respectivamente) contrarrestaron las amenazas y restricciones técnicas por su propia cuenta, en comparación con los/as encuestados/as de Europa, las Américas y Australia (19% en total). Al parecer, un menor número de encuestados/as pertenecientes a organizaciones políticas, instituciones académicas o de investigación (16%) hicieron campaña contra o denunciaron amenazas que el resto de la muestra. También detuvieron sus actividades bajo amenaza en más casos (36%).

“Alguien, tal vez un troll, se metió
[en un foro en línea] sobre derechos de los homosexuales
y el matrimonio gay. Fue desastroso. Al final, acabamos todos
cerrando la sesión e ignoramos a esa persona.”




Nota: Opción múltiple (todas las que correspondan). Encuestados/as N=365.

Regulación de internet

Los actores del “gobierno” – que probablemente abarcan una variedad de agentes estatales nacionales e internacionales administrativos, judiciales y fuerzas policiales, entre muchos otros – son percibidos como los principales guardianes de internet. Una porción mayoriaria de la muestra (69%) eligió esa categoría cuando se le preguntó “¿Quiénes son los principales actores que deciden políticas o toman acciones que los vuelven los guardianes de la información y los espacios en línea que afectan tu área de trabajo?” Los siguen los PSI (proveedores de servicios de internet) (48%) y las empresas de redes sociales (47%).

“A menudo se nos prohíbe compartir
información sobre sexualidad porque se lo considera
de ‘mala educación’. Es así que no podemos
discutir temas cruciales sobre aborto, violaciones, derechos LGBTI
y el derecho a la anticoncepción.”


Más encuestados/as en Asia que en el resto del mundo identificaron al gobierno (87%) y los PSI (60%) como los principales guardianes de internet. Los/as encuestados/as de América Latina y el Caribe dieron más peso a las empresas de redes sociales (58%) que la media mundial (47%). En general, a los/as hackers anónimos/as (8%) y otros/as usuarios/as (7%) se les atribuyó menos peso como guardianes de internet, aunque los/as últimos/as fueron el doble en América Latina y el Caribe (14%).



Nota: Opción múltiple (máximo 3 categorías por caso). Encuestados/as N=365.

Blancos de censura, regulación, monitoreo y filtrado

“Nuestro gobierno solicitó la remoción
de materiales de educación sexual de nuestro sitio web,
debido a una denuncia anónima que los tachaba
de ‘contenido sexual explícito’.”


En términos generales, la moral sexual ocupó el primer lugar entre los temas susceptibles de ser censurados, regulados, monitoreados o filtrados, a menudo asociada a la protección de la infancia. La pedofilia y la pornografía infantil están en primer lugar con 77%, seguidas de otros contenidos “obscenos” , incluidas la pornografía y otras imágenes sexuales (58%). Categorías de contenido sexual al parecer "neutrales" también son objeto de dichas restricciones, incluyendo todo lo que relativo a palabras como “sexo”, “pechos”, “pene” (50%), y todo lo que tenga que ver con homosexualidad, lesbianas, gays o trans (48%).
“Algunos padres se ponen a ‘trolear’ lo que los jóvenes
dicen o hacen en nuestra ONG,
y luego vienen a quejarse en persona
y nos amenazan porque esas cosas
no están de acuerdo con sus valores.”


La homosexualidad ocupó el primer lugar como objeto de censura en África y Medio Oriente (57%) y Asia (60%); y se posicionó más abajo en Europa, las Américas y Australia (26%); mientras que las palabras sexuales se ubican más arriba en Asia (66%), y más abajo en Europa, las Américas y Australia (21%) que el promedio total.

Los materiales antinacionales, antigubernamentales y antimonárquicos también ocupan puestos altos, casi la mitad (49%) de las respuestas consideran probable que esas expresiones sean censuradas o perseguidas. De la lista, es la única categoría no relacionada con la moral sexual que clasifica más alto, con frecuencias por encima de la media en África y Medio Oriente (57%) y Asia (69%) y ligeramente inferiores en América Latina y el Caribe (43%) y en Europa, las Américas y Australia (31%).

Una cantidad significativa de los/as encuestados/as consideró probable que fueran censuradas o perseguidas todas las demás categorías de la lista, aun sin estar en los primeros lugares. Por ejemplo, la anticoncepción y el lenguaje sexista, las categorías menos propensas a ser objeto de censura, según los encuestados, recibieron 75 y 77 menciones (más o menos 21% cada una), respectivamente.



Nota: Suma de las respuestas que consideraron como “probable” y “muy probable” que la categoría sea blanco de censura. Encuestados/as N=365.

Finalmente, preguntamos sobre las razones dadas por el gobierno para regular la actividad de internet. Una vez más, la moral sexual, fuertemente asociada a la ansiedad por las amenazas a la infancia, se ubicó en el primer lugar de la clasificación. La protección de niños y niñas promedió el 42%; mayormente citada en Europa, las Américas y Australia (62%) y América Latina y el Caribe (54%). La decencia pública se ubicó casi en la misma posición, con un 41% de promedio total; la más alta en África y Medio Oriente (63%) y Asia (61%), pero más baja en América Latina y el Caribe (30%) y Europa, las Américas y Australia (22%).

“Todos los medios artísticos y culturales
(dos páginas web, cinco cuentas en redes sociales y blogs)
en los que trabajé fueron censurados y prohibidos por ‘desnudez,
blasfemia, homosexualidad y pornografía’.
Detrás de todo este ‘satanismo’, nuestro arte, ciencia y crítica
cultural se mantienen en pie. Las redes sociales como
Facebook censuran nuestro contenido de forma regular
debido a ‘desnudez’ y ‘contenido sexual explícito’.
Es difícil trabajar por los derechos sexuales, si uno tiene que considerar
la desnudez como algo ofensivo, como lo es el discurso del odio o la
violencia. Después de ser perseguido por el Comité
Gubernamental para la Protección de la Moralidad Pública [de mi país]
y los radicales de derecha, mi pareja y yo fuimos atacados varias veces, nos golpearon
y nos obligaron a salir de nuestro país. Estamos a salto de mata desde 2009
y vivimos actualmente [en el extranjero].”


Cabe destacar que la protección de las mujeres figura entre las razones menos citadas para la regulación de internet (9%), junto con la blasfemia (también 9%), la regulación del mercado (8%) y otras razones distintas de las listadas en el cuestionario (8%). Todas ellas figuran muy por detrás de la seguridad del estado, y otras razones legales o culturales (promedios totales de 19% a 29%). Las medidas/seguridad antiterrorismo se posicionan por encima del promedio en Europa, las Américas y Australia (41%), y preservar y proteger la cultura y la tradición figura en los primeros puestos de la lista en Asia (43%).



Nota: Opción múltiple (máximo 3 categorías por caso). Encuestados/as N=365.

La moralización de internet

Es evidente que la moralidad sexual impregna vastamente la regulación estatal, así como las preocupaciones individuales y comunitarias en materia de seguridad y protección en línea. La encuesta lo confirma. Muchos de los dispositivos legales, tecnológicos y políticos de regulación de internet (gestionados tanto por el estado como por las comunidades), así como las múltiples prácticas cotidianas menos formalizadas de protección y (auto) control, son generados por ansiedades morales, a menudo de carácter sexual. Pero aunque los resultados de la encuesta muestran que los/as activistas, investigadores/as y defensores/s hacen amplio uso de internet para su trabajo por los derechos sexuales, ni las funciones de protección de los dispositivos legales y tecnológicos de regulación de internet, ni su capacidad de obstaculizar el ejercicio de la sexualidad o la promoción de los derechos sexuales son obvios para la mayoría de ellos/as.

Mientras que por un lado nuestro cuestionario evaluó las percepciones y experiencias en materia de seguridad en línea de los/as encuestados/as, por otro lado fue particularmente sensible a las formas técnicas y jurídico-políticas de regulación, haciendo hincapié en los aspectos de la seguridad. Sigue siendo un reto para los/as activistas y analistas tratar de averiguar cómo funciona la regulación de internet en diferentes niveles, y cómo los diferentes grupos se apropian de sus herramientas para cerrar la brecha entre esos dos aspectos cuando se trata de cuestiones de moral sexual en línea.

Imagen por Montuno (Flickr [1]) [CC-BY-SA-2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)], a través de Wikimedia Commons

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Footnotes

(1) La sigla LGBTQI corresponde a: Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Queeri, Questioning, e Intersexuales.
(2) Jac sm Kee, “Introduction”, en Kee et al. EROTICSi: An exploratory research project into sexuality and the interneti, (2010) 1-2, www.apc.org/en/system/files/Erotics_Exec_Summary.pdf
(3) La encuesta se lanzó oficialmente el 8 de marzo de 2013. Disponible en 9 idiomas, buscó exponer las dificultades que enfrentan los/as activistas por los derechos sexualesi en desarrollar un acceso a interneti libre e íntegro para llevar adelante su trabajo.

 

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