La cuestión de los juegos

El problema con los juegos es que su poder de absorción es muy difícil de explicar a los que no juegan. Y no estoy hablando de esos jueguitos recreativos sin sentido que te ayudan a pasar el rato (aunque creo que el tiempo invertido frente a una pantalla es totalmente legítimo. ¡Larga vida a Candy Crushers!). Me refiero a los videojuegos de estrategia en tiempo real o RTS (siglas en inglés de real-time strategy) con decenas de miles de jugadores compitiendo por la gloria.



¿La gloria?, dice la gente en tono despectivo. ¡Sí! Y si no lo entiendes, mejor. Te puedes ahorrar la adicción. En el juego hay gloria – que es objeto de gran envidia y deseo. Y aunque no le importe a nadie en la vida real, la gloria que se logra en los mundos virtuales no es menos cautivante psicológicamente que cualquier otra recompensa en la que hayas invertido mucho tiempo y esfuerzo.



Tu comunidad de juegos



Y además, para que la gloria exista debe haber testigos. No puedes llenarte de gloria por tu cuenta. Necesitas un mar de gente, amistades y enemistades, que te rindan su asombro y admiración. Es por eso que necesitas una comunidad de juegos. Personas que sean testigos y que entiendan que esto no es “sólo un juego”, sino algo más grande y mucho más significativo.



La comunidad de juegos es necesaria también porque para sobrevivir en los juegos RTS en línea se requiere del trabajo en equipo. Tu fortaleza depende de tus alianzas y un/a jugador/a individual nunca logrará sobrevivir jugando en solitario a menos que esté dispuesto a gastar dinero a montones todos los días. Aun así, es más o menos dinero tirado a la basura. Por tanto, también es importante que a tus aliados les caigas bien. Y al igual que en todas las interacciones sociales, tu simpatía es generalmente proporcional a tu habilidad para amoldarte a la cultura de grupo.



Y así, como en todas las interacciones sociales, cada jugador entra en un grupo con una personalidad y un estatus: hablador, servicial, desagradable, sabio, impulsivo, egoísta, lo que sea. Con el tiempo demuestras un personaje y estableces tu relevancia para el equipo. Cuanto más relevante seas para el equipo, más le vas a gustar a gente – más van a correr en tu ayuda, más te van a defender, promover y apoyar.



Los jugadores más fuertes y experimentados, muchas veces los líderes de los gremios o clanes, harán cumplir la comunidad, a través de la jerarquía, de reglas y expectativas. Hay líderes exigentes, líderes egoístas, líderes groseros, líderes pacientes. Una vez más, igual que en cualquier grupo de cualquier parte del mundo. Y en todo esto, la comunicación interpersonal es clave – tanto si le estás gritando a tu amigo que está sentado a tu lado o enviando frenéticamente mensajes de texto en KakaoTalk or Line a personas desconocidas que viven en zonas con 12 horas de diferencia. Pero lo más importante es qué tan bien te amoldas en una comunidad.



Tu personaje del juego



Enseguida vuelvo a la subcultura de la comunidad, pero primero quiero hablar de estos personajes de juegos en línea. ¿Eres la misma personalidad en el mundo virtual que en la vida real? ¿Te comportas exactamente como lo harías en circunstancias similares? No estoy segura. Me parece que en general es bastante difícil crear un personaje totalmente diferente de lo que realmente eres. Si eres tímida y asustadiza en la vida real, es difícil ser agresiva en el mundo virtual. Si eres leal – si temes perder la confianza de los amigos – vas a ser más o menos el mismo jugador leal en línea. Quizás puedas experimentar un poco, si crees que no tienes nada que perder, actuar un poco fuera de tu zona de confort y ver qué pasa. Pero esa no ha sido en general mi experiencia con los videojuegos. Las personalidades de la gente son más o menos constantes.



Sin embargo, me resulta interesante notar la intensidad con la que los límites de tu personalidad se ponen a prueba. Es bastante inusual en comparación con el mundo real, a menos que trabajes en un entorno muy exigente, donde debas interactuar con cientos de personas bajo mucho estrés cada día, siete días a la semana. Los videojuegos de guerra son simulaciones de guerras – mismas reglas, mismas estrategias, mismas tácticas. Se trata de guerra como deporte inofensivo. Se ponen a prueba tu compromiso, tu lealtad, tu precisión bajo presión, así como tu habilidad para perder. Y así, tu persona virtual es a menudo una versión exagerada, poco dimensional de tu persona real, en donde se espera que desempeñes tu personaje muy a menudo, muy claramente, y en formas no complejas. Nadie tiene particular interés en tu historia, tu contexto, tus problemas, tu vida – sólo despliega las malditas tropas en el momento preciso, según lo planeado, eso es todo.



Por tanto tus identidades no importan demasiado cuando se trata de la jugabilidad o el gaming. Probablemente esa es la razón por la que a las mujeres les resulta confuso llamarse a sí mismas “jugadoras mujeres” en lugar de verse como lo que simplemente son: gamers, sin marca de género. Es también la razón por la que nunca he sentido la necesidad de revelar mi identidad y decir: soy árabe o queer o lo que sea. Por el contrario, cuanto mayor el anonimato, mejor – revelar tu zona horaria o tu trabajo no aporta nada útil; esa información será usada en tu contra.



Por supuesto, la otra cara de la moneda es que tu identidad – a pesar de la importancia que tenga en tu vida real – se borra y se fusiona con la identidad única predeterminada del jugador – que es la única identidad por defecto de los seres humanos: tipos, hombres, dudes. Y en el caso de los grandes (y fantásticos) juegos creados por empresas estadounidenses, el valor predeterminado es “tipos blancos estadounidenses”. No digo que sean la mayoría – tal vez lo son en algunos juegos y tal vez no. Digo que son el valor predeterminado. Un tipo es la primera persona que se te representa cuando ves un avatar en línea. De hecho, para que se represente una mujer tiene que ser un avatar hiper-femenino. Y la política conservadora de los dudes llega a dominar la subcultura de las comunidades de juego. Así que incluso si la mayoría de los jugadores en un gremio no son conservadores, el conservadurismo sigue siendo dominante.



Normas de la comunidad



Así que volvamos a estas comunidades – transitorias o de largo plazo – formadas en torno a un objetivo común, que consienten a una cadena de mando, y que pasan horas y horas cada día interactuando en foros en línea o por chat. Dentro de las comunidades se desarrollan normas que son muy similares a las normas sociales cotidianas, de la misma manera en que se crean personajes en línea muy similares a las personalidades de la vida real. También de manera similar, el desempeño de estas normas es exagerado. Lo pienso un poco como una actuación teatral, donde no puedes reír en escena como lo haces normalmente en la vida real; tienes que soltar una enorme carcajada para lograr una risa.



No es cierto que todas las comunidades de juegos tengan la misma cultura, no. Si un gremio está dominado por chicos jóvenes, va a ser un gremio impulsivo y audaz, impaciente con la diplomacia. Si está dominado por personas mayores, el gremio será muy diplomático, con estrategias a largo plazo, ordenado, enviando largas listas de instrucciones. Es probable que te maten de aburrimiento antes de decidirse a ir a la guerra. Pero hay similitudes entre las subculturas que se pueden generalizar: entusiasmo, competitividad, valores de equipo y acatamiento de órdenes.



La propia jugabilidad, el gaming, tiene género en el sentido de que la guerra tiene género, donde se celebra un tipo masculino de agresión y las habilidades asociadas con jugabilidad – lógicas, espaciales, tácticas – se atribuyen a la masculinidad estereotipada y, por lo tanto, se supone que los hombres son mejores que las mujeres. Las habilidades tradicionalmente asociadas con la feminidad, como la multitarea, la negociación y el cuidado pasan a segundo plano en la mentalidad de los jugadores, a pesar de que no son menos valiosas para ganar. De cualquier manera, un análisis esencialista de construcciones estereotipadas de género no es lo que nos ocupa – aunque probablemente contribuya a explicar por qué las mujeres juegan más juegos del tipo Zynga que los juegos RTS. El verdadero problema de género no es tanto la jugabilidad sino las normas de la comunidad.



Las normas de la comunidad respecto del género, es decir, las normas de interacción social y la dinámica grupal, son hiper-estereotipadas – como la exageración de las personalidades – y la única versión de la hiper-masculinidad es una que permite aflorar la misoginia y el sexismo. Es por ello que se espera que los chicos interactúen con masculinidad exagerada y los que no lo hacen se perciben como más débiles. También es la razón por la que las chicas abandonan estas comunidades, porque se cansan de tener que demostrar constantemente que son dignas de pertenecer a gremios fuertes y tener que aguantar conversaciones y agresiones que tienen lugar en las comunidades en línea dominadas por una masculinidad tóxica. Voy a dar algunos ejemplos de lo que me sucede habitualmente, y es relevante notar que siempre he jugado con un personaje masculino; las que juegan con personajes femeninos probablemente tengan mucho más que decir acerca de este tipo de conductas:




  • Usar la violencia sexual y la violación como metáforas de conquista en el juego

  • Usar la violencia sexual para insultar a una jugadora

  • Atribuir debilidades de las jugadoras a estereotipos de género: inestabilidad emocional, menor habilidad, manipulación

  • Al dividir las tareas, asignar tareas administrativas a las mujeres y tareas de liderazgo a los varones

  • Usar amenazas de violación y violencia hacia las mujeres cuando el juego se vuelve agresivo (o cuando un chico pierde frente a una chica), así como amenazas de doxxing, divulgación de información personal y amenazas de hacerles daño en la vida real

  • El acoso sexual en los foros como forma “amistosa” de interactuar con las mujeres en los gremios

  • Posesividad y celos respecto de las lealtades de las mujeres

  • Compartir memes o videos “divertidos” que son degradantes para las mujeres

  • Hablar de “hazañas” sexuales personales al chatear sobre la vida personal

  • Comentarios y “chistes” homofóbicos, y usar la palabra “gay” para describir la debilidad.



¿Las salas de chat en línea pueden convertirse en patotas? ¡Por supuesto que sí! El pánico y el miedo se propagan y la gente sigue cualquier instrucción que les resulte más confiable en el momento. Sólo hay que mirar el ejemplo de espías e infiltrados para ver lo que sucede con un gremio cuando alguien comenta: “Tenemos un espía enemigo en esta sala de chat”. Caos. Pánico. Dedos acusadores apuntando en todas direcciones. Finalmente alguien debe pagar el precio y los líderes deben echar a un jugador con el fin de restablecer el orden (crean o no crean que realmente era un espía). Las patotas actúan fácilmente en línea – lo sabemos por las redes sociales. De la misma manera, es muy fácil que los jugadores varones se alíen contra las mujeres una vez que alguien comienza un hilo misógino y es muy difícil hacerles frente.



Y una cosa más sobre las normas comunitarias…



Una vez a una amiga mía le sucedió que un jugador enemigo conquistó una de sus ciudades y le cambió el nombre por CometEsGay, por supuesto con la intención de aumentar la humillación de la derrota. En la sala de chat de nuestro gremio intercambiamos cientos de mensajes discutiendo cómo íbamos a reconquistar la ciudad y qué nombre le íbamos a poner en represalia. Naturalmente, todas las sugerencias eran variaciones de “No, TÚ eres gay” como forma de devolver el insulto. Sin intervenir, seguí la conversación en donde las sugerencias iban desde expresiones graves de violencia sexual a insultos de menor calibre basados en la sexualidad. Mientras tanto, recapturé la ciudad.



Yo: Ya no importa, la ciudad es nuestra nuevamente.
Dudes: ¡Qué bueno! ¿Qué nombre le pusiste?
Yo: OrgulloGay
…silencio…
Dudes: Lol. OK.


Si bien es muy difícil hacer frente al sexismo en esos grandes grupos de las salas de chat en línea (50, 100, 200 jugadores a la vez), no es imposible. He navegado entre decenas de gremios hasta que encontré uno que era tan fuerte como decente. Y aquí voy a utilizar un lenguaje que a las feministas no les hace mucha gracia – y estoy totalmente de acuerdo – porque hemos luchado durante décadas para complicar los conceptos de “honor” y “respeto” asociados con el género y la justicia sexual. Así que perdonen mi regresión a la jerga convencional, pero quiero hablar sobre el honor en cuanto a hacer lo correcto, no me refiero al concepto de honor que reprime la diversidad de la sexualidad.



No sé qué tipo de comunidad de juego están construyendo algunos muchachos cuando invierten horas en línea para acosar a las mujeres que hablan sobre sus experiencias con la misoginia en línea. Las comunidades de juego a las que pertenezco no tienen que ver con decir groserías, repartir insultos o acosar a las mujeres. Tienen que ver con el honor. Y la lealtad. Y el respeto.



Honor significa no traicionar a tus compañeros de gremio. Honor significa presentarte puntualmente cuando te necesitan. Honor significa estudiar la operación antes del lanzamiento. Y honor significa no dejar que los buenos jugadores sean intimidados, acosados o expulsados del gremio por conductas estúpidas. Honor significa agradecer de igual manera cuando una mujer te cubre la espalda en el juego como lo harías si fuera un varón. Y ofrecerle a ella la misma protección que ofrecerías a cualquier persona de tu equipo – de los ataques del juego o de la sala de chat. No significa usar excusas como “todos los jugadores somos iguales” para eludir hacer frente a la misoginia. Significa reconocer que la cultura del juego pone a las mujeres en desventaja y que harás todo lo posible para contrarrestarla. De ninguna manera estoy diciendo que las mujeres necesitan protección masculina, que es una variante de control y superioridad, no. Digo que, o tomas postura en solidaridad contra la mierda de la que eres testigo en tu comunidad o sigues a las patotas para no molestar a tus “compas”.



Honor significa que juegas con un profundo respeto hacia los demás. Respeto a los términos que estableces con tus aliados. Respeto a sus enemigos, incluso cuando quieres aplastarlos. Respeto por el juego y sus reglas. Respeto por el código, incluso cuando está lleno de errores que los cobardes explotan para engañarte. Respeto por el tiempo y el esfuerzo que tus compañeros de equipo ponen en el juego.



E incluso – ¡sí, aquí viene! – respeto a las mujeres.



Imagen por Andrew Becraft usada bajo licencia Creative Commons.

Añadir nuevo comentario