Escuela Feminista: ¿por qué hablamos de lo digital?

En El Barracón Digital, localizado a aproximadamente 30 minutos de la ciudad de San Pedro Sula en Honduras, suceden muchos eventos vinculados a la vida digital y sus urgencias. Situado en El Progreso, en el departamento de Yoro, El Barracón, que debe su nombre a las antiguas construcciones en donde moraban los planteles de las empresas bananeras, preparaba un menú de ¡104 actividades! a desenvolverse en 2019. ¡Vamos a conocer algunos de sus proyectos!

 

El Barracón es un espacio co-creado por el colectivo Código Sur, así como con los aportes personas auto-convocadas por la crisis social en Honduras. Para leer esta nota y cualquier artículo que se refiera a este país centroamericano es necesario recordar que cada 15 horas hay un femicidio y la tasa de homicidios es de 85 cada 100 mil habitantes. Honduras es un país que desde 2009 sufre la imposición de una dictadura que depuso mediante un golpe de Estado a José Manuel “Mel” Zelaya. Dicho asalto al poder empujado por la derecha política conservadora y el establishment empresario del país junto con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos tensa, desde hace ya una década, todo pasaje por estos territorios.

 

 

Para identificar El Barracón no basta con llegar a la dirección indicada. En la puerta no hay cartel identificatorio. Solo es apto para personas realmente curiosas que se animan a aproximar más el hocico tal vez y entonces sí allí verán un mural multicolor dedicado a Berta Cáceres, la ambientalista defensora del agua y del pueblo lenca asesinada en 2016.

 

En este espacio las personas, gracias a los puentes que se tienden entre organizaciones de la resistencia hondureña, pueden acceder a actividades variadas como talleres de criptografía, permacultura, seguridad para celulares y auto-defensa digital para feministas y activistas, entre otras.

 

En su visita, GenderIT.org quiso saber más acerca de la manera en que consiguen articular el espacio con una agenda que contiene estos temas, tópicos clave en un terreno de creciente persecución y criminalización política.

 

“Tenemos un equipo pequeño aunque sustancioso. Somos alrededor de siete personas las que trabajamos o colaboramos en El Barracón y nos distribuimos las facilitaciones de cada una de las actividades. Somos un tanto selectivas en las organizaciones con las que decidimos trabajar, pues no podemos invitar a cualquiera solo porque digan estar involucrados en la lucha social, porque muchas hacemos lucha social y vivimos en un contexto de peligro. En ocasiones vienen compas que llegan por el boca a boca. Muchas personas se preguntan por qué hablamos de lo digital o si es que sólo tocamos temas relativos a redes o a internet, pero al final todas juntas descubrimos que tocamos temas de género y de educación sexual, hablamos de literatura y creamos círculos de estudio” explica Nikole Yanez, una de las fundadoras del espacio.

 

Una Escuela Feminista para debatir y apropiarse de la tecnología

 

Uno de los proyectos más llamativos de El Barracón digital es la Escuela Feminista. En Centroamérica el autodenominarse feminista sigue siendo sospechoso para gran parte de la población. No obstante, las activistas de este espacio crearon un ciclo de talleres estructurados sobre los ejes cuerpo – territorio – tecnología para brindarse el espacio para debatir con apertura y flexibilidad acerca de tan caros conceptos, desde el ángulo feminista, en el contexto de tres países de la región.

 

Cuenta Nikole: “Fue bastante interesante el proceso de la Escuela Feminista que tuvo lugar en Honduras, El Salvador y Guatemala. Aquí en Honduras participaron Paola Andrade y Delia Orellana, parte del equipo de El Barracón, que también nos apoyaron con la alimentación. Se integraron muchos tipos de perfiles de mujeres, en su mayoría organizadas. Algunas eran activistas independientes, estudiantes o trabajadoras de alguna institución. Participaron organizaciones indígenas, garífunas, organizaciones de mujeres, de periodistas y colectivos de índole comunitaria. Las edades iban desde muy jóvenes hasta muy adultas. Esto fue muy bueno porque en la diversidad encontrás la riqueza. Y cada taller fue muy diferente, pensado para aprovechar el conocimiento local que había en cada lugar”.

 

 

En Centroamérica los debates sobre el auto-cuidado y la información sobre cuáles son las herramientas tecnológicas más favorables para la lucha sigue siendo escasa, evalúan las barraconeras, y agregan que se necesitan espacios donde el aprendizaje sea constante, así como la práctica de compartir conocimientos.

 

“Entonces básicamente era provocar a las compañeras a seguir trabajando esos temas. Planteamos tres ejes: cuerpo – territorio – tecnología. Hablamos del cuerpo como territorio, también el territorio cómo donde vivimos las mujeres. También de espiritualidad, retomando la memoria ancestral de nuestras compañeras, la memoria de quienes estuvieron luchando por los derechos de las mujeres. Vinculamos las tecnologías, todas andamos con celular, y los modos en que nos relacionamos con esta temática” relata Nikole.

 

En Centroamérica los debates sobre el auto-cuidado y la información sobre cuáles son las herramientas tecnológicas más favorables para la lucha sigue siendo escasa. Se necesitan espacios donde el aprendizaje sea constante, así como la práctica de compartir conocimientos.

 

Al indagar sobre las relaciones diversas con las tecnologías, se observa la manera en que se imponen las desigualdades frente al acceso a internet, a la alfabetización técnica como una base para comenzar a construir pensamiento crítico sobre las tecnologías, a la privacidad, a la violencia de género en línea y frente a todas aquellas cuestiones que afectan directamente a las mujeres o a las personas trans-género dentro y fuera de internet.

 

 

“En la Escuela Feminista nos dimos cuenta de que efectivamente en muchas de las comunidades no hay posibilidades de acceso a internet. En las comunidades garífunas y lencas no se recibe señal y es muy caro comprar datos. Tampoco los teléfonos ayudan y eso sigue limitando la comunicación así como nuestra comunicación con ellas. Casi no existen posibilidades de asistir a instancias de alfabetización digital. Cuando hay acceso es sólo a Facebook y a Whatsapp. Esto limita mucho el acceso a la información de las compañeras, a que les lleguen las noticias que queremos compartirles”.

 

Así, la agenda de la Escuela Feminista fue cambiando según las demandas en cada país. “En Honduras estuvimos hablando sobre medios de comunicación e internet. Nos centramos mucho en la sexualidad, porque de primeras nos dimos cuenta de la realidad del desconocimiento sobre educación sexual, que fue el tema que las personas más pedían. Esto tomó mucho del contenido de la Escuela, cómo imaginarnos nuestro cuerpo en relación al placer y al conocimiento que tenemos de ellos. En ese sentido la compañera Juliana Guerra hizo muchos comentarios con respecto a la sexualidad y eso detonó muchas inquietudes respecto de lo que las participantes querían saber”.

 

Nos centramos mucho en la sexualidad, porque de primeras nos dimos cuenta de la realidad del desconocimiento sobre educación sexual, que fue el tema que las personas más pedían

 

Diferente fue la experiencia en El Salvador, relataron Nikole, Delia y Paola. “En este espacio había muchas chavas jóvenes vinculadas a las tecnologías. Entonces hubo mucho debate sobre acoso en línea. También estuvimos viendo las herramientas, hablamos sobre internet feminista e investigamos un poco más, de manera de explorar todas las herramientas posibles”.

 

La última visita fue a Guatemala. “Allí nos enfocamos más en el trabajo de las radios y, por otro lado, en el acoso en internet porque participaron compañeras que trabajan el acoso callejero. Discutimos mucho acerca de qué podemos hacer las mujeres con las tecnologías y cómo podemos llevar nuestro activismo a internet. También hablamos sobre lo que podemos hacer las mujeres como estrategia colectiva con las herramientas que conocemos o con las que accedemos con facilidad”.

 

En El Barracón Digital los días de trabajo son arduos y largos. En todo caso, una inmejorable práctica digital para compartir el conocimiento es subir a internet los materiales de lectura y dar seguimiento a cada proceso. Por eso, para ahondar y apoyar procesos como los de la Escuela Feminista y El Barracón Digital, es una brillante idea descargar la guía de protección digital y la cartilla que sistematiza los contenidos del proceso que aquí narramos.

 

 

Mural: Graffiti en Tegucigalpa, Honduras

 

Foto: Loquesomos.org

 

Ilustración: Amaris Castillo