Facebook: el rey al desnudo y las drag queens

La plataforma creada por Mark Zuckerberg suspendió sin aviso previo los perfiles de drag queens cuyas cuentas están bajo nombres artísticos. Las artistas fueron forzadas a “desloguearse” y recibieron mensajes con instrucciones acerca de cómo cambiar sus nombres de escenario por sus nombres “legales”, de acuerdo con las políticas de Facebook sobre ‘nombres reales’.



Tiempo atrás informábamos que Argentina se había convertido en el primer país de América Latina y el cuarto en el mundo después de Estados Unidos, Reino Unido y España, en tener las dos nuevas opciones de “género personalizado” y de “cómo querés ser visualizado en la red”.



Andrógino, andrógina y andróginx, pansexual mujer o varón, lesbiana, travesti, trans femenino y trans masculino siguen siendo algunas de las 54 opciones ofrecidas por Facebook en esta herramienta de género personalizado, que fue desarrollada y adaptada de forma conjunta con asociaciones y organizaciones locales de derechos LGBT.



Sin embargo las noticias de lo ocurrido con las drag queens dan más razones para observar con desconfianza el supuesto “progresismo” de dicha red social que habíamos cuestionado previamente. En la nota anterior nos preguntábamos acerca de la moral con la que Facebook se maneja cuando reconoce la diversidad de género al tiempo que sigue censurando acciones de ciberactivistas, tales como publicar fotos de senos, imágenes que refieren a la menstruación o a los orgános genitales femeninos.



No me gusta (ese bloqueo)



El sitio brasilero O LADO BI consiguió conversar con tres drag queens que atravesaron esta situación recientemente, y ahora están siendo forzadas a utilizar su nombre de registro para continuar la relación que establecen con sus fans y divulgar sus trabajos: Rita Von Hunty, Amanda Sparks y Penelopy Jean. En la reseña, el sitio describe: “la historia es similar para las tres.”Fue horrible”, recuerda Rita. “Fui amenazada con perder mi cuenta y quedé bloqueada. Mi perfil como Rita volvió a funcionar 3 días más tarde, después del envío de mi número de documento civil”.



Penelopy Jean, cuando fue bloqueada, aún intentó usar una versión de su nombre de drag: “De un día para el otro intenté acceder a mi cuenta y recibí el aviso de que estaba bloqueada porque no estaría usando mi nombre verdadero. Mudé un poco el nombre, para Nelly Jean, y conseguí quedarme algunos días más. Después fui bloqueada de nuevo, y esa vez pidieron que mandase mi documento de identidad escaneado. En todos esos bloqueos no existió siquiera una chance de respuesta o contacto directo con Facebook, la única salida realmente fue mandar el documento”.



Amanda Sparks relata la misma historia: “Facebook trabó mi cuenta, diciendo que estaba usando un nombre falso. Como yo estaba con miedo de perder mi perfil, al primer aviso ya cambié mi nombre para el del documento.”



Las tres drag queens, informa el sitio brasileño, están hoy utilizando sus perfiles de drag con su nombre “de chico” – y el nombre de drag aparece como pseudónimo, entre paréntesis. Ellas mantienen a la vez una cuenta “personal” separada de la que tenían anteriormente, con el mismo nombre, sin el pseudónimo. “Facebook sólo permite que cada persona tenga un perfil”, explicaba Amanda Sparks, “entonces tengo miedo de que alguien denuncie y yo pierda una de las dos cuentas”.



Analicemos pues ¿cuál es el problema de que estas personas pasen a utilizar sus nombres artísticos o pseudónimos? Para entender mejor, nada más claro que las voces de las perjudicadas en la entrevista de O LADO BI. “Cuando conozco alguien a quien no quiero revelar mi trabajo drag, no puedo pedir que me agregue con mi nombre de registro `legal´, porque el primero de los perfiles que aparece en la búsqueda es el de mi perfil de drag, porque con ese tengo más amigos”, afirma Penelopy. “Mi perfil personal social (aquel que fue desmontado) comenzó a recibir centenas de pedidos de amistad de gente que no conozco, pero que sigue mi trabajo en el perfil de drag”.



El cambio forzado de modificar los nombres artísticos por nombres legales responde a las políticas de Facebook de “nombres reales”. ¿Esto qué significa? De acuerdo con esta política “el nombre que deberías usar debe ser tu nombre verdadero, tal como aparece en tu tarjeta de crédito, licencia de conducir o carnet de estudiante”.



Pero ¿qué pasa con aquellas personas que no pertenecen a la población queer o LGBTI y usan un pseudónimo para aparecer en Facebook? “Sólo di una rápida mirada a mi propia lista de amigxs y vi que cada persona que usa un nombre falso todavía tiene activa su cuenta. Sucede que ninguna de estas personas es drag queen. Quiero decir, tengo un amigo cuya cuenta es literalmente equivalente a la expresión `Amanecer y felicidad´ y aún se encuentra accesible, relata por su parte FlowerGirlXyl0c41n3 en el sitio backtalk.kinja.com.



Puede parecer difícil de entender cómo para un/a activista de derechos humanos y/o un/a artista puede significar algún tipo de amenaza usar un nombre artístico o sobrenombre. “Resulta especialmente arduo de entender cuando Facebook ha ignorado sus propias reglas durante una gran cantidad de veces en el pasado, tal como ocurrió el pasado mes de mayo, cuando Daniel Rey Wolfe, un veterano de la Marina estadounidense, documentó su suicidio en su perfil. La familia y amistades trataron de intervenir antes de que fuera muy tarde, con Facebook rechazando remover las imágenes después de la muerte de Wolfe. Significó muchas disputas por parte de la familia, amistades, y grupos de veteranos antes de que las bajaran”, recuerdan en la misma nota.



Tolerancia limitada



SI bien a muchas de las personas advertidas sobre su situación identitaria en Facebook se les ha extendido una especie de “permiso” para quedarse en la red hasta la posterior afirmación del nombre legal, una característica notable de este conflicto es la identificación de un nicho específico. Sucede que las personas que han reportado estas acciones punitivas por parte de Facebook se ubican de manera menos identificable en el enorme abanico de género (el mismo que la red social parece considerar de manera ¿amigable?). Pues bien con estas acciones inhibitorias vemos la manera en que esto contradice la publicitada apertura y liberalidad que deducía de las nuevos y ampliados opciones de perfil de género.



Acerca de lo ocurrido Facebook se ha desentendido o bien manifestado a través del argumento que explica que dichos perfiles individuales sólo son identificados cuando un usuario/a los reporta. La insinuación es que algún troll o fóbico de drags o queers estaría delatando a muchas de las reinas.



Para muchas de las personas dedicadas a analizar el tema durante estos días, esta teoría tampoco tiene mucho sentido. Desde que Facebook continúa incrementando sus acciones orientadas a monetizar las publicaciones, las sospechas se vinculan directamente con una política de monetización de los perfiles de estos sectores de la población que trabajan con la publicación de eventos desde sus usuarios/as y que alimentan de fotos y de relatos sus carreras artísticas el mundo virtual.



Cambios de nombre y de vida



Es interesante reflexionar que en el caso de la Argentina, por ejemplo, a partir de la Ley de identidad de género vigente desde el año 2012, hay un reconocimiento de los derechos de las personas trans a nivel nacional. Esta modificación hace emerger debates en medios de comunicación y por parte de la opinión pública, en un proceso de apertura pero también de polémica sobre qué es ser mujer, ser hombre o intersex.



Es así que las personas perciben un nuevo horizonte un poco más flexible para sus opciones de vida, de género y de elecciones sexuales que responden a una enorme variedad de razones diferentes. Así mismo una persona puede estar en una transición entre géneros sin haber concluido en una opción definitiva. Hay un cuestionamiento a los antiguos encuadramientos en los que nos posicionan los géneros de manera binaria.



Es probable que haya otra gran cantidad de usuarios/as de Facebook que simplemente no confían en los cambiantes términos de privacidad de dicha plataforma. Muchas otras personas pueden no querer mostrar sus perfiles a sus familiares. Un gran grupo de usuarias/os conocen los riesgos de mostrar sus opciones de género y de vida, tal vez porque viven en un contexto violento e intolerante frente a la diversidad sexual.



Cualquiera sea la razón elegida todas estas personas merecen respeto y privacidad en el manejo de sus datos personales. Facebook obtuvo una evaluación negativa en el informe ¿Qué haces contra la violencia hacia las mujeres? que aún sigue en proceso. Así mismo las amenazas y ataques contra las mujeres en dicha plataforma son tratadas de manera ‘negligente’ según los resultados parciales del estudio.



La triste (y vieja) noticia es que Facebook es una corporación con una cantidad impresionante de información sobre nuestras vidas, hábitos e idiosincrasias. En todo este tiempo la red social viene demostrando una conducta no muy amigable con las activistas, mujeres o simples usuarias que postean fotos amamantando, ilustraciones que remiten al período menstrual o materiales que cuestionan el imaginario heteropatriarcal.



Por estas, entre otras razones, seguimos evaluándola, observándola de cerca y pensando soluciones para no dejar de ciberactivar. Esperamos que activistas LGBTI, organizaciones de derechos humanos, por la libertad de expresión y en contra de la violencia hacia las mujeres estén alertas junto a nosotras.



Imagen por darwin Bell usada bajo licencia Creative Commons