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Este artículo presenta y compara la información brindada por cuatro informes nacionales de México, Brasil, Argentina y Colombia que llevó a cabo el Programa de apoyo a las redes de mujeres (PARM) de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC) en el marco del proyecto “Fortalecer el uso estratégico de las TIC por parte de las mujeres para combatir la violencia hacia las mujeres y las niñas”. A pesar de que la región latinoamericana presenta muchas desigualdades y aún tiene mucho por realizar para lograr que las mujeres alcancen una participación y apropiación plena en los entornos digitales, es posible analizar muchas cuestiones desde un mismo punto de vista para entender las problemáticas, plantear los desafíos y alcanzar soluciones que brinden más libertad a las mujeres y niñas en América Latina.
Este Manual pretende ser una herramienta para periodistas, editoras/es, productoras/es y responsables de medios que, a través de la sensibilización y comprensión de los factores estructurales que producen la violencia de género, se convierta en una guía práctica para la cobertura de este tipos de hechos y, mejor aún, contribuya a formar profesionales comprometidos con la erradicación de estos crímenes. Para este trabajo se han priorizado experiencias, estudios e investigaciones realizadas principalmente en Argentina, y han sido consultadas mujeres sobrevivientes de violencia, profesionales de los medios, investigadoras/es académicas/os, psicólogas/os y activistas del campo social, a quienes Amnistía Internacional agradece su valiosa colaboración.<br />
Este informe detalla los esfuerzos del movimiento feminista mexicano para conseguir legislación y servicios para enfrentar la violencia contra las mujeres en el país. México adoptó la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en 2007 en base a propuestas feministas y al momento de su aprobación en 2007, esta representaba la legislación más completa sobre violencia de género en América Latina. El informe examina las múltiples expresiones de violencia contra las mujeres en México incluyendo los feminicidios, los cuales no están limitados a la zona fronteriza de Ciudad Juárez. Con respecto a las TIC, el trabajo examina la penetración actual de internet en México donde de 107 millones de habitantes solo 26.7 cuentan con acceso a internet. Las políticas TIC en México están enfocadas al comercio y no priorizan el desarrollo o acceso social. Hay dos propuestas de ley en el congreso que merecen consideración: la ley de protección de datos personales y la de la Sociedad de Información. Esta última busca definir la agenda digital de México para los próximos veinte años y no contempla la participación de la sociedad civil.
En este informe se discute sobre la violencia contra las mujeres en los medios, con ejemplos de publicidades y programas de televisión. También releva las expectativas de la sociedad civil ante la I Conferencia Nacional de Comunicaciones, a realizarse en diciembre de 2009. Las autoras examinan el uso de redes sociales como Orkut y Twitter, las denuncias realizadas ante prácticas violentas contra las mujeres - tales como el ciberacoso de adolescentes – y se resalta cómo las TIC también son usadas para prevenir la violencia contra las mujeres y para asisitir a las sobrevivientes de la misma.
La autora examina la situación en Argentina, donde fueron denunciados solo unos pocos casos de violencia contra las mujeres a través de las tecnologías de información y comunicación. Un estudio arrojó que un pequeño porcentaje de mujeres jóvenes fueron contactadas por personas desconocidas via chat o Facebook justo antes de desaparecer. La telefonía móvil también se usa para controlar los movimientos de las mujeres y se ha convertido en uno de los primeros artefactos a ser destruídos por el compañero durante reacciones violentas. Sin embargo, la mayoría de las organizaciones que trabajan en cuestiones relacionadas a violencia contra las mujeres usan las TIC prioritariamente para compartir informaciones y trabajar en red. El informe se concentra en esos asuntos y concluye con recomendaciones para que la sociedad civil consiga encarar estos problemas y formular políticas que enfrenten los desafíos emergentes.
¿De qué maneras las TIC se usan para generar espacios para las mujeres y las minorías sexuales? Según los autores de este informe, mientras estas últimas tienen una presencia en internet que genera conciencia, está aumentando la invasión a la privacidad de las mujeres mediante el acecho, la vigilancia y el control de los teléfonos móviles de parte de los cónyuges. Antes esta situación, no son pocas las mujeres que han adquirido dos tarjetas SIM para prevenir la violencia doméstica.
Este informe aborda dos debates clave: censura versus libertad de expresión y privacidad versus vigilancia. La autora analiza las prácticas de violencia contra las mujeres en Sudáfrica, un país que cuenta con la cifra mundial más alta de feminicidios reportados y donde hay poca comprensión del uso estratégico que ofrecen las TIC como herramienta para luchar contra la violencia de género, así como escaso reconocimiento de los nuevos caminos que estas mismas herramientas habilitan para perpetrar ese crimen.
La autora explora en este informe las razones por las cuáles se necesita una ley específica para enjuiciar a los perpetradores de la violencia contra las mujeres mediante el uso de las TIC o el ciberespacio en Filipinas. La autora del informe sostiene que las políticas de las empresas privadas no deberían permanecer ciegas a las violaciones de los derechos de la mujeres perpetuados a través de las TIC, entre ellas la violación del derecho de privacidad que resulta de la producción y distribución ilícita de actividades íntimas a través de internet. Agrega que otras formas de violencia como el acoso o el hostigamiento sexual mediante los teléfonos móviles son fenómenos que tienen lugar a diario en la vida de las mujeres y niñas filipinas.
De acuerdo con el informe elaborado por Kyla Pasha, en Pakistán el tipo de violencia que llama la atención general es aquel que está asociado con la religión, las costumbres, las sociedades tribales o una combinación de todos, lo que favorece que los sistemas más comunes de violencia contra las mujeres sean ignorados. A pesar de este entorno desfavorable, las mujeres están ganando acceso a la tecnología móvil, considerada la más madura para su uso en estrategias de empoderamiento.