Conquistar lo técnico

Muchos son los espacios que están vedados para las mujeres y disidencias. Las áreas técnicas no son la excepción. Si bien cada vez son más las iniciativas que buscan garantizar la construcción de una internet más justa y diversa, todavía quedan varios frentes por vencer.

Para solucionar las discriminaciones en red, es necesario ir un paso atrás y entender cuál es el panorama de las mujeres en la comunidad técnica. Para conocer este escenario, en GenderIt.org hablamos con Carolina Caeiro1 de LACNIC.2

Florencia Flores Iborra: ¿Cuál es la realidad de las mujeres en la comunidad técnica?

Carolina Caeiro: Lo que observamos desde LACNIC y también desde otras organizaciones o espacios de gobernanza en internet, es que en la comunidad técnica, en líneas generales, hay una baja participación de mujeres y esto tiene sus consecuencias.

Chicas en tecnología3 hizo un estudio donde quisieron ponerle un número a esa baja participación de mujeres en carreras tecnológicas y en 2018 publicaron un informe en donde presentaron los datos más recientes (en ese entonces los números disponibles eran de 2015) y daban cuenta de que en las universidades argentinas solo el 15% de las personas registradas en carreras tecnológicas eran mujeres.

Pero esta situación no sucede solo en Argentina. Lamentablemente, se trata de un problema común que se ve en todos los países de la región. De hecho, hay otros papers académicos que también demuestran que la sub-representación de las mujeres en carreras técnicas en América Latina y el Caribe es un hecho incuestionable.

Para tratar de mejorar esta problemática, nosotras en LACNIC hicimos el ejercicio de mapear cuáles son los aspectos que están limitando esa participación. Y en ese análisis encontramos tres grandes barreras.

En primer lugar, está lo que nosotras llamamos el nivel doméstico, que tiene que ver con las responsabilidades de cuidado y las tareas domésticas que recaen desigualmente sobre las mujeres. Y bueno las mujeres en la comunidad técnica no son la excepción. Digamos, todo el trabajo —y esto para mí es algo interesante para resaltar— todo el trabajo que desarrolla la comunidad técnica implica mucho trabajo voluntario y por ende disponer de mucho tiempo.

Si tomamos el ejemplo del Internet Engineering Task Force (IETF) o del Foro de políticas de LACNIC, en ambos casos se tratan de instancias cruciales para la generación de políticas. En el IETF se desarrollan protocolos que definen cómo funciona internet. En LACNIC se define cómo son las políticas o cuáles van a ser las políticas a través de las que se van a distribuir las direcciones IP en la región. Entonces para tener representación en este tipo de foros es necesario un montón de trabajo voluntario, trabajo no remunerado de personas que viajan, presentan propuestas de políticas, las defienden en listas de discusión, asisten a eventos, las publican y las discuten ante foros de personas que evalúan los protocolos o las políticas. Es decir, el requerimiento de tiempo para poder tener una participación activa en el desarrollo de internet es algo muy marcado y para nosotras las mujeres, que nos hacemos cargo de un montón de responsabilidades domésticas de manera desigual, justamente, tiempo es lo que no tenemos.

Todo el trabajo que desarrolla la comunidad técnica implica mucho trabajo voluntario y por ende disponer de mucho tiempo...

El requerimiento de tiempo para poder tener una participación activa en el desarrollo de internet es algo muy marcado y para nosotras las mujeres, que nos hacemos cargo de un montón de responsabilidades domésticas de manera desigual, justamente, tiempo es lo que no tenemos.

Otra barrera que identificamos, que fue muy interesante, fue lo que nosotras llamamos el nivel del empleador. Acá se visualizan los aspectos más clásicos que se generan en la relaciones laborales. Todo lo que tiene que ver con los límites de crecimiento. Lo que Marilyn Loden denominó en 1978 como el “techo de cristal”. Un concepto que deja en evidencia que no es responsabilidad de las mujeres la falta de oportunidades para ascender a nivel profesional. A este escenario se le agrega una capa más de complejidad y que tiene que ver con las dificultades que se le acuñan el término suelo pegajoso. Es decir, las mujeres no solo tenemos problemas para crecer en las empresas, sino que además solemos quedarnos estancadas en empleos de menor calidad, mal remunerados, con cierta precariedad en las condiciones de trabajo. Muchas historias de tener que pagar “derecho de piso”. Eso fue algo que también surgió muy fuertemente, muy marcado en nuestra investigación.

Finalmente notamos una tercera barrera que nosotros también la entendimos como una oportunidad que está relacionada con acciones proactivas que podíamos tomar desde LACNIC como organización para facilitar la participación de mujeres y hacer también que nuestros eventos sean más inclusivos, no solamente para la comunidad de mujeres sino también para otras identidades. Para garantizar que la participación en líneas generales sea más diversa. Ahí identificamos múltiples actividades que podíamos adoptar. Una de las primeras iniciativas que lanzamos fue la implementación de un código de conducta. A través de ese código básicamente buscamos transmitir que nuestros eventos son un espacio seguro para mujeres, para otras identidades, y también que son espacios donde existen mecanismos de denuncia en el caso de existir algún comportamiento inadecuado. Algo que parece muy básico pero que te puedo asegurar que tiene un efecto muy poderoso para generar espacios de participación inclusivos.

FFI: Y si de inclusión se trata ¿cómo podemos lograr una internet más diversa?

CC: A la hora de pensar cómo lograr una participación más diversa siempre aparecen los temas de interseccionalidad. Nosotras justamente participamos en el LAC IGF, que es el Foro de Gobernanza de América Latina y el Caribe, que tuvo un panel exclusivamente dedicado a pensar el tema de género y interseccionalidad en torno a lo que es gobernanza de internet. Y bueno, ahí problematizamos un poco cómo la diversidad de género es una de las aristas que tenemos que tomar en cuenta cuando pensamos en cómo diseñar iniciativas, proyectos o políticas para lograr esa participación más diversa, pero no es la única. Entonces, pensándolo desde la perspectiva de interseccionalidad, tenemos un gran desafío en términos de lo que tiene que ver, por ejemplo, con la participación pensada desde una perspectiva de idioma. Foros como el IETF, están dominados por el inglés. Los eventos del LACNIC, obviamente porque son en América Latina y Caribe, están dominados por el español. Entonces las personas que hablan francés o portugués tienen mayores retos de integración. Después nos pasa que en los eventos de LACNIC tenemos más desafíos para lograr participación de ciertos países o subregiones que están menos representados en nuestros foros. Digo como para irnos de un foro global a un foro regional. Ahí también se empiezan a ver desafíos en la participación que tienen que ver con el origen y con la posibilidad de algunos países de tener una participación más activa que otros. Y ni qué hablar si nos vamos a considerar la división entre lo urbano y lo rural. Tener representatividad de personas, por ejemplo, que están trabajando en torno a la conectividad rural es un objetivo enorme. Son voces que están muy sub-representadas en espacios de toma de decisiones y desarrollo de políticas. Entonces para lograr una internet más inclusiva es fundamental tener una mirada más global.

A la hora de pensar cómo lograr una participación más diversa siempre aparecen los temas de interseccionalidad.

Creo que es importante además abordar en más profundidad la pregunta. Es decir, ¿diversidad para qué? ¿Por qué la participación de personas del ámbito rural hace la diferencia? ¿Por qué la participación de mujeres marca un antes y un después? ¿Por qué la representación del Sur global impacta en el IETF? Para lograr mayor incidencia en los espacios técnicos tenemos que tener claras estas cuestiones.


Cada vez son más las mujeres que se animan a ingresar a carreras tecnológicas. Que eligen programar soluciones a medida o desarrollar aplicaciones. Un camino difícil pero lleno de satisfacciones. Si queremos soñar con una internet feminista, sin lugar a dudas conquistar lo técnico es prioritario.


Si te interesó este artículo no dejes de escuchar Intersecciones, el podcast tecnopolítico de GenderIT.org. Un espacio sonoro donde se cruzan los efectos de la pandemia en los derechos digitales, desde una perspectiva feminista.

  • 1. Carolina Caeiro es Coordinadora de Proyectos de Desarrollo de [LACNIC](https://www.lacnic.net/).
  • 2. LACNIC es una organización no gubernamental internacional que se ocupa del registro de direcciones de internet para América Latina y Caribe.
  • 3. Chicas en tecnología es una organización de la sociedad civil sin fines de lucro argentina que desde 2015 busca reducir la brecha de género en el ambiente emprendedor tecnológico a nivel regional.